Salimos del edificio rápidamente y nos cruzamos con la moto del repartidor.
-Joder, que rápido.- dije.
-Ya.
Nos fuimos a dar un paseo y cuando nos cansamos, volvimos a casa a pesar de que Claudia nos hubiera dicho que no.
Entramos con las llaves de Laura y vemos a Zayn partiendo la pizza que había traído y a Claudia poniendo una película. Se acerco con velocidad a nosotras.
-¿Que hacéis aquí?
-Es que llueve.- dijo Laura.
-Laua, hace sol.- dijo ella algo mosqueada.
-Tranquila. ¡Encima de que nos preocupamos por ti?- suspiré y continúe- imagínate que es un maltratador.
-Deja de decir tonterías, Lucia.
-Bueno, si oimos un grito, bajo con un paraguas para darle, ¿entendido?- dijo Laura medio riéndose.
-La pizza ya esta partida.- dijo Zayn.
-Vale, ahora voy.- Claudia nos miró- subid arriba, ¡ahora!
-Que mala leche.- dije mientras Laura se reía.
Estábamos en el cuarto de Laura con su ordenador ya que ella se encaprichó de ver algunas fotos.
-¿Que estará haciendo ahora Claudia con el repartidor?- preguntó.
-Se llama Zayn.
-Da igual. ¿Que estarán haciendo?
De pronto, se oyó una música de tensión de una película de miedo. Y después de un silencio, un grito de Claudia. Laura me miró y cogió un paraguas.
-Estan viendo una película de terror. Normal que grite.- dije yo parando a Laura.
-Lo se. Pero ven que te vas a reír durante un buen rato.
Seguí a Laura por el pasillo hasta llegar a las escaleras. Yo podía ver lo que estaba pasando abajo por un espejo. Veía cono Laura miraba a Claudia y la enseñaba el paraguas. Claudia le sacó el dedo corazón y luego hizo un gesto de amenaza. Laura estaba dispuesta a bajar con paraguas pero se resbaló con un escalón de las escaleras y casi se cae pero aunque se salvo del golpe, Zayn se dio cuenta de nuestra presencia. Zayn y yo no parábamos de reír, Claudia esta, por decirlo de algún modo, mosqueada y Laura estaba roja por su metedura de pata.
-Chicas, sentaría a ver la película.- nos dijo Zayb dejando sitio.
Claudia nos miro queriéndonos decir que no fuésemos pero yo fui y me senté entre Zayn y Claudia pero ella me empujo y me caí de culo desde el sofá hasta el suelo.
-¡Ay!- chille llevándome la mano al punto donde mas me dolía.- Eres mala.
-No. Solo te has caído.
Laura también bajó para joder un poco a Claudia. Zayn, al ver que estábamos incordiando, miró a Claudia. laura y yo decidimos no ser tan malas y miramos a la televisión sin molestar para que se besaran de una vez. Tardaban mucho y vi de reojo que solo estaban hablándose al oído.
-Este chico es un poco despistaillo, ¿no?- dije mientras me reía.
Claudia, que me había oído, me dio una pequeña patada en la pierna.
-¡Ay!
-Lo siento María Lucía.- me dijo mirándome mal.
Cada vez que me llamaba por mi nombre completo era para preocuparse porque la venganza podía ser muy dura.
-Entendido. Ya paro.
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lunes, 28 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Capitulo 3.
Claudia estaba nerviosa. Estaba enfrente del telefono fijo para llamar a Zayn. Pero no se atrevía.
-Claudia, a este paso cierran la pizzería y te quedas sin Zayn.- dijo Laura.
-Es verdad. No puede ser tan difícil. Venga Claudia, tu puedes.- se dijo a ella misma. Suspiró y pulso los números. Colgó nerviosa.-¡No puedo!
-¡Joder Claudia!- chille. La cogí el telefono.- ¿Llamas tú o llamo yo?
Me quito el telefono de las manos y llamo.
-Lo que nos vamos a reír.- dijo Laura.
-¡Si os vais a reír no llamo!
-Pero si lo estas deseando, tonta.- suspiro.- Cuando llames pon el altavoz.
Claudia miro al cielo como si estuviera pudiendo ayuda a Dios. Finalmente llamo y Laura tosió. Claudia, pillando la indirecta, puso el manos libre.
-Pizzería Dumbo. Dígame.- dijo alguien desde el otro lado.
-Hola.- dijo Claudia.- Vera, soy Claudia y quería hablar con Zayn.
-Ahora se lo paso.- dijo la voz algo cansada.- ¡Malik! ¡Para ti!
-¿Han dicho nombre?- pregunto alguien.
-Claudia.
Paso unos segundo y se oyó un ruido, como si el telefono de la pizzería se hubiese caído.
-Hola.- dijo alguien nervioso.
Claudia también estaba nerviosa e iba a colgar pero Laura lo impidió y empezó a hablar.
-Hola, soy Claudia.- dijo Laura cambiando la voz.
-Hola Claudia. ¿Que tal?
-Bien.- suspiro.- ¿Tienes algo que hacer esta tarde?
Claudia la empezó a mirar mal y yo me tire en el sofá con un cojín en la cara para que no se oyesen mis carcajadas.
-Pues si tu quieres, puedo librarme esta tarde.
Claudia le quito el telefono a Laura y comenzó a hablar.
-No, si tienes algo que hacer nada.
-¿Que le ha pasado a tu voz?- pregunto el repartidor.
-Nada. Estoy un poco afónica. Nada mas.
-Bueno, ¿Donde quedamos?
-Si tiene qe trabajar nada.
-Pero es que no trabajo hoy por la tarde.
-Bueno, pues donde quieras.
-¿Quieres una pizza? Invito yo.
-Vale. ¿La comemos en mi casa?
-Vale.
-Ok. Vivo en...
-Tranquila, se de sobra donde vives.
-¡Malik!- se oyó a alguien gritar.
-Claudia, tengo que colgar. Cuando termine mi turno voy.
Y la llamada finalizo. Laura y yo míranos a Clauia que tenia una sonrisa de oreja a oreja.
-Venga chicas, que os vais al cine hoy.- dijo Claudia.
-¿Por?- pregunté.
-Porque va a venir su futuro novio.- me contestó Laura.
-Si. Va a venir.
-Lo sabemos. También lo hemos oído.- dije.
Claudia nos hizo levantarnos del sofá y nos dio nuestras chaquetas. Nos abrió la puerta y nos sacó a la calle.
-Venid tarde.- y después cerró la puerta.
Laura y yo nos miramos sin saber que decir.
-Pues no ha echado de nuestra casa.- dije.
-Tranquila.- me dijo Laura sonriendo.- Tengo un plan.
-Claudia, a este paso cierran la pizzería y te quedas sin Zayn.- dijo Laura.
-Es verdad. No puede ser tan difícil. Venga Claudia, tu puedes.- se dijo a ella misma. Suspiró y pulso los números. Colgó nerviosa.-¡No puedo!
-¡Joder Claudia!- chille. La cogí el telefono.- ¿Llamas tú o llamo yo?
Me quito el telefono de las manos y llamo.
-Lo que nos vamos a reír.- dijo Laura.
-¡Si os vais a reír no llamo!
-Pero si lo estas deseando, tonta.- suspiro.- Cuando llames pon el altavoz.
Claudia miro al cielo como si estuviera pudiendo ayuda a Dios. Finalmente llamo y Laura tosió. Claudia, pillando la indirecta, puso el manos libre.
-Pizzería Dumbo. Dígame.- dijo alguien desde el otro lado.
-Hola.- dijo Claudia.- Vera, soy Claudia y quería hablar con Zayn.
-Ahora se lo paso.- dijo la voz algo cansada.- ¡Malik! ¡Para ti!
-¿Han dicho nombre?- pregunto alguien.
-Claudia.
Paso unos segundo y se oyó un ruido, como si el telefono de la pizzería se hubiese caído.
-Hola.- dijo alguien nervioso.
Claudia también estaba nerviosa e iba a colgar pero Laura lo impidió y empezó a hablar.
-Hola, soy Claudia.- dijo Laura cambiando la voz.
-Hola Claudia. ¿Que tal?
-Bien.- suspiro.- ¿Tienes algo que hacer esta tarde?
Claudia la empezó a mirar mal y yo me tire en el sofá con un cojín en la cara para que no se oyesen mis carcajadas.
-Pues si tu quieres, puedo librarme esta tarde.
Claudia le quito el telefono a Laura y comenzó a hablar.
-No, si tienes algo que hacer nada.
-¿Que le ha pasado a tu voz?- pregunto el repartidor.
-Nada. Estoy un poco afónica. Nada mas.
-Bueno, ¿Donde quedamos?
-Si tiene qe trabajar nada.
-Pero es que no trabajo hoy por la tarde.
-Bueno, pues donde quieras.
-¿Quieres una pizza? Invito yo.
-Vale. ¿La comemos en mi casa?
-Vale.
-Ok. Vivo en...
-Tranquila, se de sobra donde vives.
-¡Malik!- se oyó a alguien gritar.
-Claudia, tengo que colgar. Cuando termine mi turno voy.
Y la llamada finalizo. Laura y yo míranos a Clauia que tenia una sonrisa de oreja a oreja.
-Venga chicas, que os vais al cine hoy.- dijo Claudia.
-¿Por?- pregunté.
-Porque va a venir su futuro novio.- me contestó Laura.
-Si. Va a venir.
-Lo sabemos. También lo hemos oído.- dije.
Claudia nos hizo levantarnos del sofá y nos dio nuestras chaquetas. Nos abrió la puerta y nos sacó a la calle.
-Venid tarde.- y después cerró la puerta.
Laura y yo nos miramos sin saber que decir.
-Pues no ha echado de nuestra casa.- dije.
-Tranquila.- me dijo Laura sonriendo.- Tengo un plan.
sábado, 19 de mayo de 2012
Capitulo 2.
Los días seguían pasando y Claudia llamaba a la pizzería día si, día también.
-Claudia, te vas a gastar el dinero en pizza.- dijo Laura.
-No, en amor.- dijo poniendo los ojos en blanco.- ¿Cómo se llamara?
-James.- dije yo.
-¿Cómo lo sabes?- me chilló Claudia.
-Lo he dicho sin pensar boba.
Llamaron al timbre y Claudia se arregló el pelo frente a un espejo.
-Ya voy yo.- dijo Laura.
-¡Ni se te ocurra!- chilló Claudia.- He pedido una pizza y yo voy a abrir esa puerta.
Laura se apartó de la puerta y dejo paso a Claudia que abrió la puerta.
-Traigo un pedido para Claudia.- dijo el repartidor de siempre.
-Si, es aqui.- Claudia cogiendo la caja de cartón.
-Bueno, son 10 libras.
-Si, como siempre, ¿no?- dijo Claudia con una sonrisa.- Bueno, pues voy a coger el bolso.
Laura tiró el bolso de Claudia a sus pies y Claudia se agachó para coger el monedero. Yo estaba atenta a lo que hacía mi amiga cuando Laura me dio un codazo. Miré al repartidor y le pillé mirando el trasero de Claudia. Cuando él se percató de que le habíamos mirado, se puso rojo y miró al suelo nervioso. Laura y yo nos empezamos a reir.
-¿De que os reis?- preguntó Claudia incorporándose.
-De nada, nada.- dijimos las dos a la vez.
Claudia pagó al repartidor y él se fue aún rojo.
-¡Ya me la habéis espantado! ¿Cómo se puede ser ta escandalosas?- nos regañó.
-Lo sentimos.- dijimos sin aguantar la risa.
-¿Pero se puede saber por que os reis?
-No.- dijo Laura.
-Es un secreto.- contesté yo.
La quitamos la caja de la pizza de las manos y fuimos a sentarnos en el sofá.
-Muertas de hambre.
Cenamos y nos fuimos a dormir.
Al día siguente había clases a Laura no le apetecía ir así que se hizo la mala y nos fuimos solo Claudia y yo pero nos mandaron a casa porque no había ido nadie.
-Qué raro, ¿no?- pregunté.
-Laura ha sido una lista.
Llegamos de nuevo a casa y Laura estaba dormida en el sofá.
-¡Despierta!- chilló Claudia.
-No había clase.- dije yo.
-Lo sabía. ¿Por que creeis que me he quedado aqui?
-Pero que guarra.- dije.
Claudia fue a su cuarto y Laura me hizo un gesto para que fuera con ella.
-A la hora de la comida te vas a reir mucho.
-¿Por?- pregunté con curiosidad.
-¡Claudia! ¿Comemos pizza hoy?- chillo Laura.
-¡Si!
-Ya veras.- me advirtió.
Esperamos a la hora de la comida y Laura llamó al sitio de las pizzas.
Al rato no las trajeron y Claudia fue a abrir muy contenta.
-Hola.- dijo sonriente.
Laura y yo nos empezamos a reir cuando vimos que delante de nuestra amiga había un chico de unos cuarenta años y feo.
-Hola, traigo un pedido para Claudia Bombón Ardiente.- dijo el repartidor.
Laura se empezó a reir demasiado y yo me caí al suelo de la risa.
-Tomé.- dijo Claudia dándose cuenta de la broma.- Diez libras.
Cogió la bolsa y dio una colleja a Laura al cerrar la puerta.
-¿Claudia Bombón Ardiente? ¡Te mato!- dijo Claudia.- Menos mal que no ha venido el chico.
Claudia sacó las cosas de la bolsa.
-¡No!
-¿Que pasa?- pregunté preocupada.
Claudia nos mostró un sobre de la pizzeria.
-Querran poner una plaquita en tu honor por pedir tanto ahí.- bromeó Laura.
Claudia se sentó en medio del sofá y le quité el sobre de las manos.
"Querida Claudia "Bombón Ardiente". Soy el repartidor de pizza que siempre va a tu casa a llevarte las cosas. Siempre intento ir yo pero no he podido y una amiga tuya me dijo que si alguna vez no podía que te escribiese una carta. ¿Sabes? Podríamos vernos más a menudo pero no hace falta que pidas más pizza. Solo llámame. Zayn."
-¿Qué pone?- preguntó Claudia impaciente.
-Nada, que la pizza de jamon y queso esta de oferta.- dije riéndome.
Claudia me quitó el sobre y lo leyó.
-¡Aaaaahhhhh! ¡Se llama Zayn! ¡Se llama Zayn!- Claudia se sentó en el sofá.- Nunca había oido ese nombre.
-Que chica más tonta.- dije.
-Claudia, te vas a gastar el dinero en pizza.- dijo Laura.
-No, en amor.- dijo poniendo los ojos en blanco.- ¿Cómo se llamara?
-James.- dije yo.
-¿Cómo lo sabes?- me chilló Claudia.
-Lo he dicho sin pensar boba.
Llamaron al timbre y Claudia se arregló el pelo frente a un espejo.
-Ya voy yo.- dijo Laura.
-¡Ni se te ocurra!- chilló Claudia.- He pedido una pizza y yo voy a abrir esa puerta.
Laura se apartó de la puerta y dejo paso a Claudia que abrió la puerta.
-Traigo un pedido para Claudia.- dijo el repartidor de siempre.
-Si, es aqui.- Claudia cogiendo la caja de cartón.
-Bueno, son 10 libras.
-Si, como siempre, ¿no?- dijo Claudia con una sonrisa.- Bueno, pues voy a coger el bolso.
Laura tiró el bolso de Claudia a sus pies y Claudia se agachó para coger el monedero. Yo estaba atenta a lo que hacía mi amiga cuando Laura me dio un codazo. Miré al repartidor y le pillé mirando el trasero de Claudia. Cuando él se percató de que le habíamos mirado, se puso rojo y miró al suelo nervioso. Laura y yo nos empezamos a reir.
-¿De que os reis?- preguntó Claudia incorporándose.
-De nada, nada.- dijimos las dos a la vez.
Claudia pagó al repartidor y él se fue aún rojo.
-¡Ya me la habéis espantado! ¿Cómo se puede ser ta escandalosas?- nos regañó.
-Lo sentimos.- dijimos sin aguantar la risa.
-¿Pero se puede saber por que os reis?
-No.- dijo Laura.
-Es un secreto.- contesté yo.
La quitamos la caja de la pizza de las manos y fuimos a sentarnos en el sofá.
-Muertas de hambre.
Cenamos y nos fuimos a dormir.
Al día siguente había clases a Laura no le apetecía ir así que se hizo la mala y nos fuimos solo Claudia y yo pero nos mandaron a casa porque no había ido nadie.
-Qué raro, ¿no?- pregunté.
-Laura ha sido una lista.
Llegamos de nuevo a casa y Laura estaba dormida en el sofá.
-¡Despierta!- chilló Claudia.
-No había clase.- dije yo.
-Lo sabía. ¿Por que creeis que me he quedado aqui?
-Pero que guarra.- dije.
Claudia fue a su cuarto y Laura me hizo un gesto para que fuera con ella.
-A la hora de la comida te vas a reir mucho.
-¿Por?- pregunté con curiosidad.
-¡Claudia! ¿Comemos pizza hoy?- chillo Laura.
-¡Si!
-Ya veras.- me advirtió.
Esperamos a la hora de la comida y Laura llamó al sitio de las pizzas.
Al rato no las trajeron y Claudia fue a abrir muy contenta.
-Hola.- dijo sonriente.
Laura y yo nos empezamos a reir cuando vimos que delante de nuestra amiga había un chico de unos cuarenta años y feo.
-Hola, traigo un pedido para Claudia Bombón Ardiente.- dijo el repartidor.
Laura se empezó a reir demasiado y yo me caí al suelo de la risa.
-Tomé.- dijo Claudia dándose cuenta de la broma.- Diez libras.
Cogió la bolsa y dio una colleja a Laura al cerrar la puerta.
-¿Claudia Bombón Ardiente? ¡Te mato!- dijo Claudia.- Menos mal que no ha venido el chico.
Claudia sacó las cosas de la bolsa.
-¡No!
-¿Que pasa?- pregunté preocupada.
Claudia nos mostró un sobre de la pizzeria.
-Querran poner una plaquita en tu honor por pedir tanto ahí.- bromeó Laura.
Claudia se sentó en medio del sofá y le quité el sobre de las manos.
"Querida Claudia "Bombón Ardiente". Soy el repartidor de pizza que siempre va a tu casa a llevarte las cosas. Siempre intento ir yo pero no he podido y una amiga tuya me dijo que si alguna vez no podía que te escribiese una carta. ¿Sabes? Podríamos vernos más a menudo pero no hace falta que pidas más pizza. Solo llámame. Zayn."
-¿Qué pone?- preguntó Claudia impaciente.
-Nada, que la pizza de jamon y queso esta de oferta.- dije riéndome.
Claudia me quitó el sobre y lo leyó.
-¡Aaaaahhhhh! ¡Se llama Zayn! ¡Se llama Zayn!- Claudia se sentó en el sofá.- Nunca había oido ese nombre.
-Que chica más tonta.- dije.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Capitulo 1.
Negro. Solo veía negro. Día tras día solo veía negro. Intentaba mover un dedo pero nada, no podía. Algo me lo impedía.
Notaba que alguien me cogía de la mano. Daría lo que fuese porque fuese él. Sí, era él. Esa voz. Me cantaba algo. Me cantaba una canción. Esa que tanto odiaba.
-Yo te esperaré. Nos sentaremos juntos frente al mar y de tu mano podré caminar y aunque se pase toda mi vida yo te esperaré.
Es irónico. Siempre decía que esa canción no tendría ningún sentido para lo nuestro pero es que esta canción habla de nuestra situación.
Intentaba dar señales de vida para que entendiera que si le oía pero nada. Mi cuerpo no respondía.
También oía a los doctores hablar.
-¿Cómo esta hoy?
-Igual que ayer.- respondió el doctor a la pregunta.
-Eso lo dice siempre. Todo un puto mes lleva diciendo eso.
-No hay cambios. Esta en coma.- hizo una pausa para decir algo- Y además el golpe no debió de ser fuerte asi que...
-¿Así que qué?- gritó alguien.
-Si en una semana no ha despertado la tenemos que desconectar.
-¡Pero morirá!- grito alguien.
-Es la decisión del hospital. Lo siento.
Ya no oía al doctor hablar. Seguramente se hubiese ido. Estaba nerviosa pero la canción me tranquilizaba.
Intenté recordar como llegué allí. Fue un golpe. Un accidente de trafico. Si, lo recuerdo. Yo decía que se apartara por esas luces. Que podía ser un coche. Pero el que conducía decía que no era nada. Pero.. ¿cómo llegue hasta ese coche? ¿Por que tenia la necesidad de que alguien me llevase a un sitio? Ya recuerdo. Todo empezó cuando, un viernes, mis amigas no querían salir de fiesta. Así que nos quedamos en nuestro apartamento.
-¿Vemos una peli?- nos preguntó Claudia a mi y a Laura.
-Vale.
-¿Cual vemos?- pregunté yo.
-A tres metros sobre el cielo. Pero la versión española.- dijo Laura.
-¡SI! Así vemos a Casas.- dijo Claudia.
Laura y Claudia eran las dos mejores amigas, esas que si va una al baño, la otra la acompaña por si acaso se cae por el desagüe. Eran geniales. Laura era una chica morena con los ojos verdes, delgada y mas o menos de mi altura, asi que ni baja ni alta.y Claudia era una chica delgada también y guapa aunque cuando se lo deciamos decía que era una tontería. También era de mi altura y era también morena de pelo.
Nos conocimos en el colegio, cuando teníamos 15 años pero empezamos a ser amigas cuando nos mandaron hacer un trabajo juntas. Desde ahí, hablábamos, quedábamos y demás cosas hasta tal punto que, cuando Claudia, que era la única mayor de edad en ese momento, cumplió los 18, convencimos a nuestros padres para empezar a vivir juntas. La idea no les gustó pero acabaron cediendo.
-Venga. ¡A ver al Casas!- grité.
Nos sentamos en el sofá y pusimos la peli.
-Me apetece comer.- dijo Laura.
-Ve a la nevera.- la dije yo.
Ella se levantó y fue a la cocina y volvió con la mano en la tripa.
-¿Que te pasa?- la pregunté preocupada.
-Tengo mucho hambre y no hay nada en la nevera.- dijo con voz de niña pequeña- Claudia, ¿no te tocaba a tí hacer la compra esta semana?
-Me tocaba a mí. Lo siento.- les dije yo.- Ahora pido una pizza y la pago.
Cogí mi móvil y pedí una pizza con unas bebidas.
La pizza no tardó mucho en venir pero vino justo en un momento en el que ninguna quiso levantarse.
-¡No! ¡Ahora no! ¿Por qué llaman al timbre cuando Casas esta sin camiseta?- dijo Claudia levantándose.
Nosotras seguimos viendo la peli y cuando Claudia cogió la pizza vino a nosotras corriendo.
-¡Tias! Venid a ver el repartidor. Esta mejor que Casas- dijo Claudia algo acalorada.- En serío, venid.
-Paso- dijo Laura arropándose con la mantita.
-Lu, ¿vienes?- me preguntó.
-Venga-dije con desgana.
Me levanté y cogí mi monedero para pagar al pizzero. Cuando le vi, el monedero se me calló de las manos.
-Que patosa soy.- dije.
El chico estaba bastante bien. Era un chico con un tatuaje en la muñeca y tenia los ojos de color marrón. Era muy guapo y la verdad, ¿por qué no decirlo?, estaba muy bueno.
-¿Cuanto es?- le pregunté yo.
-Son 10 libras.
-Tome- le dijo Claudia quitándome el billete para darselo ella.
-No me trates de usted. Solo tengo 18 años.- dijo él.
Tras esto se fue y vi a Claudia con cara embobada.
-Despierta, no le volveras a ver.- le dije.
Claudia empezó a mirar en la bolsa que le había dado el repartidor y me miro.
-¿Seguro?- me dijo.
Yo no entendí nada hasta que vi que faltaban las bebidas.
-Solo ha sido una casualidad.- le dije sentandome junto a Laura en el sofa.
-Si, si. Tienes envidia.- me dijo con una sonrisa.
-¿Que la pasa ahora a esta?- me preguntó Laura.
-Nada, que se ha enamorado del repartidor.
Claudia volvió a llamar y el mismo chico la trajo las bebidas que se había olvidado.
-Lo siento. Últimamente no se que me pasa- dijo disculpandose.
El chico se volvió a ir y dejo a Claudia en la puerta con una cara de tonta perdida mayor que la anterior.
Notaba que alguien me cogía de la mano. Daría lo que fuese porque fuese él. Sí, era él. Esa voz. Me cantaba algo. Me cantaba una canción. Esa que tanto odiaba.
-Yo te esperaré. Nos sentaremos juntos frente al mar y de tu mano podré caminar y aunque se pase toda mi vida yo te esperaré.
Es irónico. Siempre decía que esa canción no tendría ningún sentido para lo nuestro pero es que esta canción habla de nuestra situación.
Intentaba dar señales de vida para que entendiera que si le oía pero nada. Mi cuerpo no respondía.
También oía a los doctores hablar.
-¿Cómo esta hoy?
-Igual que ayer.- respondió el doctor a la pregunta.
-Eso lo dice siempre. Todo un puto mes lleva diciendo eso.
-No hay cambios. Esta en coma.- hizo una pausa para decir algo- Y además el golpe no debió de ser fuerte asi que...
-¿Así que qué?- gritó alguien.
-Si en una semana no ha despertado la tenemos que desconectar.
-¡Pero morirá!- grito alguien.
-Es la decisión del hospital. Lo siento.
Ya no oía al doctor hablar. Seguramente se hubiese ido. Estaba nerviosa pero la canción me tranquilizaba.
Intenté recordar como llegué allí. Fue un golpe. Un accidente de trafico. Si, lo recuerdo. Yo decía que se apartara por esas luces. Que podía ser un coche. Pero el que conducía decía que no era nada. Pero.. ¿cómo llegue hasta ese coche? ¿Por que tenia la necesidad de que alguien me llevase a un sitio? Ya recuerdo. Todo empezó cuando, un viernes, mis amigas no querían salir de fiesta. Así que nos quedamos en nuestro apartamento.
-¿Vemos una peli?- nos preguntó Claudia a mi y a Laura.
-Vale.
-¿Cual vemos?- pregunté yo.
-A tres metros sobre el cielo. Pero la versión española.- dijo Laura.
-¡SI! Así vemos a Casas.- dijo Claudia.
Laura y Claudia eran las dos mejores amigas, esas que si va una al baño, la otra la acompaña por si acaso se cae por el desagüe. Eran geniales. Laura era una chica morena con los ojos verdes, delgada y mas o menos de mi altura, asi que ni baja ni alta.y Claudia era una chica delgada también y guapa aunque cuando se lo deciamos decía que era una tontería. También era de mi altura y era también morena de pelo.
Nos conocimos en el colegio, cuando teníamos 15 años pero empezamos a ser amigas cuando nos mandaron hacer un trabajo juntas. Desde ahí, hablábamos, quedábamos y demás cosas hasta tal punto que, cuando Claudia, que era la única mayor de edad en ese momento, cumplió los 18, convencimos a nuestros padres para empezar a vivir juntas. La idea no les gustó pero acabaron cediendo.
-Venga. ¡A ver al Casas!- grité.
Nos sentamos en el sofá y pusimos la peli.
-Me apetece comer.- dijo Laura.
-Ve a la nevera.- la dije yo.
Ella se levantó y fue a la cocina y volvió con la mano en la tripa.
-¿Que te pasa?- la pregunté preocupada.
-Tengo mucho hambre y no hay nada en la nevera.- dijo con voz de niña pequeña- Claudia, ¿no te tocaba a tí hacer la compra esta semana?
-Me tocaba a mí. Lo siento.- les dije yo.- Ahora pido una pizza y la pago.
Cogí mi móvil y pedí una pizza con unas bebidas.
La pizza no tardó mucho en venir pero vino justo en un momento en el que ninguna quiso levantarse.
-¡No! ¡Ahora no! ¿Por qué llaman al timbre cuando Casas esta sin camiseta?- dijo Claudia levantándose.
Nosotras seguimos viendo la peli y cuando Claudia cogió la pizza vino a nosotras corriendo.
-¡Tias! Venid a ver el repartidor. Esta mejor que Casas- dijo Claudia algo acalorada.- En serío, venid.
-Paso- dijo Laura arropándose con la mantita.
-Lu, ¿vienes?- me preguntó.
-Venga-dije con desgana.
Me levanté y cogí mi monedero para pagar al pizzero. Cuando le vi, el monedero se me calló de las manos.
-Que patosa soy.- dije.
El chico estaba bastante bien. Era un chico con un tatuaje en la muñeca y tenia los ojos de color marrón. Era muy guapo y la verdad, ¿por qué no decirlo?, estaba muy bueno.
-¿Cuanto es?- le pregunté yo.
-Son 10 libras.
-Tome- le dijo Claudia quitándome el billete para darselo ella.
-No me trates de usted. Solo tengo 18 años.- dijo él.
Tras esto se fue y vi a Claudia con cara embobada.
-Despierta, no le volveras a ver.- le dije.
Claudia empezó a mirar en la bolsa que le había dado el repartidor y me miro.
-¿Seguro?- me dijo.
Yo no entendí nada hasta que vi que faltaban las bebidas.
-Solo ha sido una casualidad.- le dije sentandome junto a Laura en el sofa.
-Si, si. Tienes envidia.- me dijo con una sonrisa.
-¿Que la pasa ahora a esta?- me preguntó Laura.
-Nada, que se ha enamorado del repartidor.
Claudia volvió a llamar y el mismo chico la trajo las bebidas que se había olvidado.
-Lo siento. Últimamente no se que me pasa- dijo disculpandose.
El chico se volvió a ir y dejo a Claudia en la puerta con una cara de tonta perdida mayor que la anterior.
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