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sábado, 19 de mayo de 2012

Capitulo 2.

Los días seguían pasando y Claudia llamaba a la pizzería día si, día también.
-Claudia, te vas a gastar el dinero en pizza.- dijo Laura.
-No, en amor.- dijo poniendo los ojos en blanco.- ¿Cómo se llamara?
-James.- dije yo.
-¿Cómo lo sabes?- me chilló Claudia.
-Lo he dicho sin pensar boba.

Llamaron al timbre y Claudia se arregló el pelo frente a un espejo.
-Ya voy yo.- dijo Laura.
-¡Ni se te ocurra!- chilló Claudia.- He pedido una pizza y yo voy a abrir esa puerta.

Laura se apartó de la puerta y dejo paso a Claudia que abrió la puerta.
-Traigo un pedido para Claudia.- dijo el repartidor de siempre.
-Si, es aqui.- Claudia cogiendo la caja de cartón.
-Bueno, son 10 libras.
-Si, como siempre, ¿no?- dijo Claudia con una sonrisa.- Bueno, pues voy a coger el bolso.

Laura tiró el bolso de Claudia a sus pies y Claudia se agachó para coger el monedero. Yo estaba atenta a lo que hacía mi amiga cuando Laura me dio un codazo. Miré al repartidor y le pillé mirando el trasero de Claudia. Cuando él se percató de que le habíamos mirado, se puso rojo y miró al suelo nervioso. Laura y yo nos empezamos a reir.
-¿De que os reis?- preguntó Claudia incorporándose.
-De nada, nada.- dijimos las dos a la vez.

Claudia pagó al repartidor y él se fue aún rojo.
-¡Ya me la habéis espantado! ¿Cómo se puede ser ta escandalosas?- nos regañó.
-Lo sentimos.- dijimos sin aguantar la risa.
-¿Pero se puede saber por que os reis?
-No.- dijo Laura.
-Es un secreto.- contesté yo.

La quitamos la caja de la pizza de las manos y fuimos a sentarnos en el sofá.
-Muertas de hambre.

Cenamos y nos fuimos a dormir.
Al día siguente había clases a Laura no le apetecía ir así que se hizo la mala y nos fuimos solo Claudia y yo pero nos mandaron a casa porque no había ido nadie.
-Qué raro, ¿no?- pregunté.
-Laura ha sido una lista.

Llegamos de nuevo a casa y Laura estaba dormida en el sofá.
-¡Despierta!- chilló Claudia.
-No había clase.- dije yo.
-Lo sabía. ¿Por que creeis que me he quedado aqui?
-Pero que guarra.- dije.

Claudia fue a su cuarto y Laura me hizo un gesto para que fuera con ella.
-A la hora de la comida te vas a reir mucho.
-¿Por?- pregunté con curiosidad.
-¡Claudia! ¿Comemos pizza hoy?- chillo Laura.
-¡Si!
-Ya veras.- me advirtió.

Esperamos a la hora de la comida y Laura llamó al sitio de las pizzas.
Al rato no las trajeron y Claudia fue a abrir muy contenta.
-Hola.- dijo sonriente.

Laura y yo nos empezamos a reir cuando vimos que delante de nuestra amiga había un chico de unos cuarenta años y feo.
-Hola, traigo un pedido para Claudia Bombón Ardiente.- dijo el repartidor.

Laura se empezó a reir demasiado y yo me caí al suelo de la risa.
-Tomé.- dijo Claudia dándose cuenta de la broma.- Diez libras.

Cogió la bolsa y dio una colleja a Laura al cerrar la puerta.
-¿Claudia Bombón Ardiente? ¡Te mato!- dijo Claudia.- Menos mal que no ha venido el chico.

Claudia sacó las cosas de la bolsa.
-¡No!
-¿Que pasa?- pregunté preocupada.

Claudia nos mostró un sobre de la pizzeria.
-Querran poner una plaquita en tu honor por pedir tanto ahí.- bromeó Laura.

Claudia se sentó en medio del sofá y le quité el sobre de las manos.

"Querida Claudia "Bombón Ardiente". Soy el repartidor de pizza que siempre va a tu casa a llevarte las cosas. Siempre intento ir yo pero no he podido y una amiga tuya me dijo que si alguna vez no podía que te escribiese una carta. ¿Sabes? Podríamos vernos más a menudo pero no hace falta que pidas más pizza. Solo llámame. Zayn."


-¿Qué pone?- preguntó Claudia impaciente.
-Nada, que la pizza de jamon y queso esta de oferta.- dije riéndome.


Claudia me quitó el sobre y lo leyó.
-¡Aaaaahhhhh! ¡Se llama Zayn! ¡Se llama Zayn!- Claudia se sentó en el sofá.- Nunca había oido ese nombre.
-Que chica más tonta.- dije.

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